El mercado eléctrico español opera con un sistema dual que muchos propietarios desconocen en su totalidad. Existe la tarifa PVPC (Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor), regulada por el Ministerio y vinculada al mercado mayorista, y el mercado libre, donde las comercializadoras ofrecen tarifas fijas o indexadas en competencia directa. Cada modalidad tiene ventajas e inconvenientes según el perfil de consumo de cada hogar.

A partir de 2022, la volatilidad del mercado mayorista europeo trasladó aumentos considerables a las facturas de quienes permanecieron en la tarifa regulada durante los períodos de mayor tensión en los precios. Al mismo tiempo, parte de los consumidores que migraron al mercado libre contrataron tarifas que tampoco se ajustaban bien a sus hábitos horarios ni a la potencia contratada en su vivienda.

La Comisión Nacional de Mercados y la Competencia (CNMC) regula el derecho de cualquier consumidor a cambiar de tarifa o de comercializadora sin penalización y sin interrupción del suministro. El proceso, cuando procede, puede tramitarse en un plazo de dos a tres semanas. Sin embargo, muchos propietarios nunca han revisado si la potencia contratada, los períodos tarifarios o la comercializadora actual siguen siendo la opción más adecuada para su consumo real.

Una revisión independiente del contrato puede identificar, por ejemplo, si la potencia contratada está sobredimensionada respecto al uso habitual, si la distribución horaria P1/P2/P3 favorece o perjudica los hábitos del hogar, o si existen alternativas en el mercado libre que ofrezcan condiciones más ajustadas. Compruebe a continuación si su vivienda cumple los criterios para recibir este análisis sin coste.